ESPECTACULOS

La normalización es una energía destructiva

En Testiga. Crónicas, entrevistas y otras rarezas, el escritor y periodista Juan Tauil registra una serie de fenómenos socioculturales de un mundo que muchas veces ha sido retratado desde una suerte de antropología de la disidencia sexual, duplicando la estigmatización: En este caso se trata de formas de vida y de una reflexión sobre las condiciones de producción de la identidad.

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El libro, publicado por la editorial de la Universidad Nacional de La Plata (EDULP), incluye un prólogo de la también escritora y periodista María Moreno.


Tauil es magister en Periodismo y licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de San Andrés y docente de la Facultad de Periodismo de la UNLP. Es cronista del diario Página/12 y lleva adelante el proyecto Sentime Dominga.

Esta es la conversación que sostuvo conTélam.

T : ¿Por qué agrupar estos textos bajo el genérico Testiga? Lo que pregunto incluye la contratapa de María Moreno, pero sospecho no agota la cuestión.

JT : Me gusta mucho la palabra atestiguar; me quedó en la mente desde que leí cuando niño unos textos sobre Plinio el Joven, quien presenció la erupción del Vesubio y la posterior destrucción de Pompeya y su vecina Herculano. Con el tiempo, esa idea de atestiguar fue tomando fuerza y me empecé a sentir cómodo con una militancia indirecta; es decir, presenciar fenómenos políticos y sociales, registrarlos y darlos a conocer posteriormente a la sociedad. Considero que si uno no es protagonista, por lo menos debe ser testigo y como la palabra testigo me parece chica, aburrida, le agregué la a, porque como me dijo una vez Pablo Pérez, la "a" de la loca es otra cosa.

T : Como sea, el libro parece estar atravesado por el devenir (animal, parodia, estados alterados, callejeo, etcétera). Ese devenir, si entiendo bien, ¿instituye la identidad trans? ¿O hablar de identidad tampoco corresponde?
JT : Todo mi trabajo se centra en la identidad. Todos los textos que produzco, ya sean canciones, poesías, guiones o crónicas, tienen como tema la identidad y como atributo de ésta, lo mutante. Creo fervientemente que nada en la naturaleza es perpetuo, que todo puede ser modificado para la felicidad del ser humano. Lo trans ya en sí mismo encierra un tránsito, por eso prefiero travesti a trans, porque es una palabra/verbo más cargada de significados... la palabra trans me da seven up, demasiado limpia.

T : ¿Existe, a tu juicio, una suerte de normalización de la diversidad sexual que por necesaria, haga de esa virtud una suerte de estandarización o de figura?
JT : La normalización es una energía destructiva. Decir normalizar la diversidad es un oxímoron. Siempre estamos tratando de normalizar o luchamos contra la norma y ese camino está lleno de dolor y frustración. Normalizar es matar, es amputar, es limitar, encuadrar... normalizar es aplanar. Las derechas asimilan las diferencias y las normalizan, por eso las palabras extranjeras como trans, limpias como un quirófano, prenden tan rápido en nuestras sociedades, desesperadas por normalizar e invisibilizar lo diferente. Las crisis económicas, por ejemplo, son métodos macabros de normalización, son situaciones en las que los seres humanos pugnan por ser asimilados y esto solo es posible con la desaparición de lo diferente, de todo rasgo de libertad.

T : ¿Cuál es tu relación con la escritura de Néstor Perlongher, Osvaldo Baigorria, la del mundo gay en general, y qué de ese universo, si es que así fue, te empujó a escribir?
JT : Conocí a todos esos próceres, esos artistas, putos neosexuales buscadores de libertad en un libro que para mí fue fundacional: Fiestas, baños y exilios, de Flavio Rapisardi y Alejandro Modarelli. Esos nombres empezaron a dar vueltas por mi cabeza y, cada vez que me topé con sus materiales, los devoré. (Manuel) Puig y (Enrique) Raab son otros de mis próceres, esas plumas maravillosas, afiladas, exóticas y refinadas... la ironía de la loca es otra cosa, diría yo ahora.

T : ¿Es diferente, en qué medida, la escritura misma, el ejercicio de la escritura, para vos, de tus prácticas identitarias o como sea que las llames?
JT : Un escritor, director o músico que sea valiente y comprometido siempre va a generar productos fieles a sus prácticas identitarias. Es un camino arduo, pues estamos sumidos en un mercado cultural sumamente cruel dominado por enormes corporaciones mediáticas. Mi forma de acceder a los medios es muy travesti, es decir, uso los intersticios que quedan entre esas corporaciones y los comunicadores o medios parasitarios de esas empresas moldeadoras de gustos. Ese es el único modo puedo seguir siendo fiel a mi identidad sin prostituir mi trabajo.


Fuente: Telam.

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