ESPECTACULOS

En Hortensia, Diego Lublinsky y Álvaro Urtizberea lanzan una mirada surreal a la soledad

El director de televisión que debutó en el cine hace ocho años con Tres Minutos, vuelve a la pantalla grande con un film fuera de género, aunque se acerca a la comedia entre surreal y naif, en codirección con Alvaro Urtizberea.

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Hortensia tiene 22 años y está en problemas: su padre murió en electrocutado en Navidad y el último día del año la echan del trabajo, víspera de campanadas con las que descubre que su novio se acaba de enroscar con su mejor amiga.
Angustiada y sola encuentra una carta que ella escribió cuando era adolescente, con dos metas por cumplir en la vida, enamorarse de un rubio como su padre, y diseñar el zapato perfecto, para lo que inicia un recorrido muy singular, fuera de lo común.

Lublinsky, egresado de la Enerc, comenzó su carrera en la televisión, participando en ciclos como el “Caiga quien caiga”, de Mario Pergolini o el “El otro lado”, de Fabián Polosecki; luego marchó a España y a su vuelta dirigió “Tres minutos”, su primer largometraje, tras el que convirtió a la pantalla chica en una forma de subsistencia, mientras que Alvaro Urtizberea que debuta como director, pertenece a una familia muy ligada al mundo del espectáculo.

El filme, que tiene como figuras centrales a Camila Romagnolo, Agustín Scalise, David Szechtman, Gonzalo Urtizberea, Paula Carruega, y el perrito Simón, tiene guión de la rosarina Alicia Giménez Guspi y fotografía de Guido Lublinsky.

La idea, explica Lublinsky, partió del guion escrito por Alicia Giménez Guspi “...a quien le presentamos la idea que teníamos de como contar su comedia, nos pusimos a trabajar los tres más David Bisbano, y llevo varios meses llegar a una versión final en la que todos nos sentíamos contentos con el resultado. Básicamente cada uno fue proponiendo la manera que le resultaba interesante y que le hacía gracia o lo emocionaba”.

“Como en toda familia a alguien se le asigna el rol de la producción, es decir del trabajo que nadie quiere tomar pero que alguien debe hacer. En la mía me tocó a mí; andá a saber porque. Pero desde la producción siempre participe de las decisiones artísticas y sentí que ya era tiempo de tomar esas decisiones directamente, desde la dirección. Así fue que le propuse a Diego la codirección”, dice Urtizberea.

“Con mi hermano Gonzalo solemos trabajar juntos. Ya lo habíamos hecho en la primera película de Diego, Tres Minutos, en Hortensia y acabamos de rodar otra, juntos también, 'El Cruce de la Pampa', dirigida por David Bisbano, basada en el libro de Rafael Bruza”, explica.

Acerca del tono naif del relato, Urtizberea asegura que “tal vez el hecho de que los personajes fueran directos, sin caretas, sin filtros, los termina convirtiendo en naif. Y al quedar estos inmersos en una cultura no muy identificable, puede acercar la la película al surrealismo. Pero en realidad no sabemos bien en qué medida se mezclan. Creo que puede ser un resultado no buscado.”
Según Lublinsky, “El guión ya planteaba algunas situaciones que conducían a lugares poco habituales, tal vez eso fue lo que más nos gustó y lo que tratamos de profundizar al concebir el universo en el que se movería Hortensia. El hecho de trabajar de a dos nos hizo debatir constantemente y apoyarnos mutuamente cuando cada uno de nosotros proponía cosas que se alejaban de lo convencional”.

Para Urtizberea “Desde las opiniones de los espectadores y de las críticas que tuvo la película, vemos que 'Hortensia' es un tanto difícil de clasificar. Comedia romántica, dramática, tragicomedia, comedia asordinada, drama… difícil de catalogar. Como dijera una espectadora en el festival de Mar del Plata, “es una película que te deja una linda sensación luego de haberla visto. Como una pintura, que a uno le gusta pero no sabe bien porque”.

Acerca de las metas de la protagonista, Urtizberea asegura que “Tiene que ver con que uno a veces se aferra a objetivos ridículos para no paralizarse, para salir adelante y en ese andar, en ese hacer, puede ir encontrando objetivos más auténticos para uno mismo, como le podría pasar a Hortensia”.

Para Lublinsky “La película trata de un momento en el que la tristeza es tan profunda que las cosas no fluyen y la protagonista se ve obligada a ingresar en el mundo de los adultos y siente que no tiene herramientas para ello, entonces necesita aferrarse a objetivos forzados, se autoimpone situaciones que, como decía Álvaro, la ponen en acción y que no le permiten indagar en sus auténticos deseos, que la alejan de ella misma.”

“En este atajo de negación que encuentra Hortensia para superar el momento se pueden encontrar paralelismos o similitudes con cosas que nos pasan a todos.”, asegura.

Acerca de la presencia del perro Perroni, la mascota de Hortensia, Urtizberea explica que “en el guion original a Hortensia la acompañaba un gato, que cambiamos por un perro porque nos pareció más adecuado al personaje y porque todo lo que hace Perroni en la película, un gato no lo hubiera podido hacer”.

Lublisnky agrega que “es cierto, Perroni es incondicional y siempre estará junto a Hortensia, solo cuando ella logre estar bien consigo misma y le pida a su perro que la deje sola, al menos por un ratito, ella podrá superar sus traumas y salir de su estancamiento. Pero para entender esto hay que ver la película.”

Apropósito de la reflexión acerca de la soledad, tanto en mujeres como en hombres, Urtizberea afirma que “el guion de Alicia ya planteaba la orfandad en la que queda Hortensia a partir de la muerte de su padre, la ida de su madre y la separación dolorosa de su novio. A esto nosotros le sumamos esta nueva cultura que creamos, en algún lugar y en algún tiempo, donde la gente parece bloqueada. En una medida u otra seguramente hay en nuestras vidas algo de lo que se ve”.

“Si, habla de la tremenda soledad que hay en ese mundo, en esa cultura, y en particular en nuestros personajes. Queda bien graficado en la última fiesta donde, con un sencillo anuncio que propone una vaga ilusión logran convocar semejante cantidad de hombres para tan solo dos mujeres”, afirma Lublinsky.

“Este es un gran momento para el mercado audiovisual argentino por varios motivos como la proliferación de escuelas de cine y la presencia del estado como incentivador de la producción con propuestas diversas y la calidad artística y técnica con la que contamos”, explica el cineasta.

“Los espacios INCAA han sido una gran iniciativa de exhibición que está funcionando muy bien y esto debería profundizarse aún más. El tema merece una profunda reflexión y coordinación en políticas conjuntas de todos los actores involucrados”, concluyó el director.


Fuente: Telam.

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