ESPECTACULOS

Somos deformes, damos risa, damos asco, damos piedad

En Precoz, su tercera novela, Ariana Harwicz relata el lazo entre una madre y un hijo que sólo importa en la medida que pueda ser narrado de manera tal que cualquier teoría quede al borde del abismo.

Responsive image
Share on Google+




El libro, publicado por Mardulce editora, acaso despierta un eco siniestro, inquietante, familiar, justamente por el poder de esos adjetivos.


Harwicz nació en Buenos Aires en 1977. Esta es la conversación que sostuvo conTélam.

T : ¿Cómo se ubica Precoz respecto de tus novelas previas?
AH : No sé cómo se ubica, creo queMatate, amor es más abierta, más barroca, más excesiva en el lenguaje, en las imágenes, una primera novela como un primer disparo, la primera vez que se mata no debe ser igual a la segunda. La débil mental es más teatral, más cerrada en sí misma, como un relato dramatúrgico más de caja pequeña y Precoz es la más breve, una nouvelle violenta, áspera, que corta como los viñedos, sin cortes en el medio, arranca y no para hasta el hachazo final.

T : La literatura que hacés, a mi juicio, tiene un contacto privilegiado con el fraseo de la poesía. Es más lo que se escucha que lo que se dice. ¿Cuál es tu opinión al respecto?
H : Leo y escribo en voz alta, esa es la manera, como en la poesía, la música, el fraseo, la entonación, los golpes, la melodía, esa es la manera de entender la escritura, de pensarla, de estructurarla, de corregirla, de vivirla, si pudiera trabajaría con un pianista sobre un piano y no con un escritor ni en una computadora.

T : Algunos de tus personajes (no diría voces, porque hay una voz que narra), suenan deformes: una débil mental, un marido, un niño precoz. ¿Es que esa supuesta deformidad o deformación expone mejor o con mayor precisión algo de la condición humana?
H : No sé si la expone mejor o peor; somos deformes, damos risa, damos asco, damos piedad.

T : Si el hijo precoz puede asimilarse a un objeto, ¿cómo sería la posición de sujeto de su madre-amante-lo que sea?
H : Si el hijo es objeto, la madre tampoco está subjetivada, porque sujeto se es en el vínculo, si el hijo está cosificado, no hay lugar para una relación -sujeto a sujeto-, por lo tanto la madre tampoco lo es. Su relación es otra cosa, una construcción por fuera de lo pensable.

T : ¿Qué escritores argentinos lees con algún interés?
H : En realidad a todos los que puedo, Hernán Ronsino, Luis Sagasti, María Sonia Cristoff, Selva Almada, Leonardo Oyola, Diana Bellesi, Martín Kohan, Sergio Chejfec, Leila Guerriero, Sylvia Molloy, pero muchos más, todos los que voy conociendo personalmente o en sus libros, todos me interesan.

T : Flannery O'Connor. Algunos de sus cuentos recuerdan a tus novelas.
H : Sí, lo han escrito o dicho bastante. Quizás ese Southern Gothic, esa región cerrada como un decorado, esos vecinos o pueblerinos algo grotescos; bueno, acá en mis novelas no hay fe católica, ni fe alguna, pero sí hay eso de la ilusión sentimental como único escape para tener una vida entre la guerra, la pobreza del campo y la llegada de los inmigrantes, pero el mío es otro campo.


Fuente: Telam.

www.agendauno.com.ar - info@agendauno.com.ar
San Martin 623 – 2do. Piso – Ofic. 1 - Tel 422-0217
San Miguel de Tucumán - Tucumán, Argentina - C.P. 4000