ESPECTACULOS

Liliana Lukin y sus poemas para no leer en el tranvía

En ambos trabajos delicadamente editados por Wolkowicz, El Libro del Buen Amor y Ensayo Sobre el Poder, la autora juega a partir de los opuestos, tensiones que operan como el Yin y el Yan, el alma y el cuerpo que, como un latigazo se reúnen en un oxímoron de nuevos sentidos.

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La poeta recurre a dislocaciones o descolocaciones, para tomarnos desprevenidos, ya que ni uno es un ensayo literalmente, aunque transita poéticamente la relaciones de poder y del poder y hasta se podría decir del amor a partir de dieciocho poemas de cinco versos cada uno. Como pequeñas fabulas de las relaciones del amor y el desamor, el deseo, el miedo, el cuerpo y la sangre. El hambre. Entre sus protagonistas, lobos y corderos.

Y el Libro Del Buen Amor donde las mayúsculas resaltadas en el diseño revelan exprofeso el valor de cada palabra,”Un título irónico ya que nada tiene este buen amor con la contienda entre el amor a Dios y el amor carnal propuesta por el Arcipreste de Hita como escarnio para la salvación de las almas”, advierte Luis O. Tedesco en la emotiva presentación.

Este trabajo llegó primero, apenas una serie de textos cerrados sobre sí mismos y que no podía incluir en otro proyecto, entonces Liliana se pregunta por qué no dos libros como resolución formal, como objetos poéticos?

Ambos se lanzan desde los títulos como opuestos entre sí y consigo mismos, como objetos paradojales .  _“Me gusta pensar que el primero es un libro sobre el Odio y el segundo un libro sobre la Victimación, y lo específico de cada uno los enlaza en un diálogo y una oposición". Exclamaba la autora que así agradecía la lectura y la respiración en la voz de Ingrid Pelicori, aquel día en el Centro Cultural de la Cooperación.


Al respecto Horacio González opinaba: “Yo podría decir que el ´Ensayo Sobre El Poder´ podría ser llamado ´El Libro Del Buen Amor´, si no se me dijera que el amor de El Libro Del Buen Amor, es el buen amor, pero tampoco es un libro del buen amor El Libro Del Buen Amor: son amores presididos por la idea de fracaso, por la idea de sangre”.

“La poesía de Liliana que no me parece interpretable en el primer gesto. Porque la sangre cuando creemos que es sangre se convierte en sal, cuando creemos que es solo sangre también es letra, cuando creemos que es la mínima fábula del cordero y el lobo, donde el lobo sale triunfante, el lobo sale tan desgarrado porque es tan metáfora como el cordero, pero eso se advierte en el transcurso de la lectura.


“De modo que los poemas de Liliana hay que leerlos con la aflicción de la carne que lee, de la letra que se transforma en sangre, esos son los juegos que hace Liliana con su orden geométrico, y el orden geométrico hay que leerlo como un orden lírico y el orden lírico hay que leerlo como el misterio de los cuerpos”.

Lukin escribe desde un contexto, su lirica es austera, transita desde sus lecturas filosóficas pidiéndole a la lengua que le responda las preguntas existenciales, del dolor, de la violencia, del desamor, de la destrucción, de la traición, de la soledad. Palabras destiladas desde una política del cuerpo, poética de la filosofía . O viceversa.

“La conciencia sabe, pero no alcanza. -Dice, Son las formas del poder las que, en ambos, dejan al aire la carne desollada de eso que llamamos humanidad. Creo que en uno lo trabajo desde lo amoroso y la traición, la decadencia del universo, el valor de la palabra que fracasa, cierta noción turbia de la naturaleza que nos rodea, y las formas de enunciarlo. Y en el otro voy desde la directa relación entre lo más débil y lo más fuerte para el imaginario social (lobos y corderos) hasta referencias a la Historia”.

La poeta de larga trayectoria como docente y gestora cultural, ha  publica desde 1978, más de diez títulos, y en 2009 su Obra reunida 1978-2008,  concibe una poética que es política del cuerpo y a la vez sus palabras dialogan siempre con el contexto, transita la historia colectiva en íntima relación con su propia biografía sumergida en el conflictivo devenir.

De ese modo sus textos se espejan abrazados a la historia, a lo público y privado, a un estadio de lo político a veces épico otras mudo, según los tiempos, fundidos siempre y derivados de sus lecturas e intereses filosóficos.

“Escribo sobre la felicidad, el dolor y la pérdida: me interesa construir una escritura que va mutando”, pero siempre trabaja sobre un cuerpo, vivo, móvil, individual o colectivo, un cuerpo de ideas, el cuerpo de un pensamiento que se expande y reflexiona con palabras”.

Luis Tedesco acuñó el término Lírico conceptual para referirse a estos textos, en su exhaustivo ensayo acerca de la obra de Lukin. Construcción que retoma González “Creo que es hasta la raíz etimológica de la palabra teoría pero también poesía, o sea, la poiesis es un estricto momento de un contacto difícil de narrar, de un cuerpo en su sentido con el mundo”.

“Liliana escribe poesías que podrían denominarse lírico conceptuales, pero, ¿Qué sería esto? Evidentemente es un estilo poético que tiene una suerte de remisión a algunos tramos conocidos de la gran Filosofía. Ya Liliana lo ha predicado, y ha sorprendido con sus poemas sobre Spinoza, pero, ¿Qué toma de Spinoza? Toma algo que ya en sí mismo es poético en Spinoza, que es un modo de razonar”.


Tedesco también pone el foco en “otra palabra clave de esta construcción lírico-conceptual -que no se niega a la posibilidad lúdica de usar una retórica comercial y también institucional, puesta como ariete imprescindible de eso que algunos llaman progreso y otros, más exigentes, resumen civilizatorio. Me refiero a la palabra “pacto”, que Liliana utiliza en el poema final de Ensayo sobre el poder:

“Toda marca al final del pacto, una firma / hecha con los dientes, aleja al mordedor / de la letra. Ni el símil entre piel y papel / permitirá engañarse: de lo humano imaginado / en el amor de esa marca, no hay más que terror”.

Mientras  destaca especialmente  la selecta y abundante cantidad de citas que  preceden, alternan y de algún modo complementan el trayecto de los poemas. “No se trata de un alarde erudito de la autora- dice: son un homenaje a sus lecturas y la prueba de un sincero reconocimiento al pensamiento de quienes acompañaron su martillar sobre el idioma”.

Por ejemplo, al comienzo del Ensayo cita a George Bataille:


Ya no podemos amar nada, estimar nada, que tenga la marca de la sumisión.


Y a continuación, de Primo Levi:


Nos ha quedado una facultad y debemos defenderla con todo nuestro vigor porque es la última: la facultad de negar nuestro consentimiento.


Liliana Lukin (Bs. As. 1951) es Licenciada en Letras de la Universidad de Bs.As, docente en la carrera de Crítica de Artes en el IUNA y coordina la Clínica de escritura poética de la Biblioteca Nacional.


Publicó los libros de poesía: Abracadabra, en 1978; Malasartes,1981, Descomposición,1986; Cortar por lo Sano,1987; Carne de Tesoro,1990; Cartas 1992; Las preguntas, 1998; retórica erótica, 2002; Construcción comparativa, 2003. Y en 2009 su Obra reunida 1978-2008.

Recibió entre otros el Primer Premio ECA, Cultura Nación en 1985, Cultura de la Nación, Fundación Antorchas, 1989 y Beca del Fondo Nacional de las Artes, 1997.

Sus poemas están incluidos en: “La nueva poesía argentina”, por L. Castilla, Ed. Hiperión, España, 1987; “Coloquios del Oficio Mayor”, comp. de M.A. Zapata, revista INTI, Brown University, 1987/88, EEUU; “Poesía Hispanoamericana: territorio actual”, por J.Ortega, Editorial Pequeña Venecia, Caracas, 1993;  Bajo Palabra, Caracas, 1993 , estudio comparativo con Olga Orozco, por J.Liscano, “Se miran, se presienten, se desean: el erotismo en la poesía argentina”, por R. Alonso, Bs.As., 1997; “Poesía argentina 2000”, Cuadernos del Matadero, dirigidos por David Viñas Bs.As., 1999; “Argentina Fin de Siglo”,  por R. Privitera, revista INTI, Brown University,  EEUU, 2001; “Erótica argentina”, por Daniel Muxica, Bs.As. 2001.

Entre 1988 y 1989 fue Asesora Literaria del Centro Cultural Gral. San Martín y organizó el Foro de Literatura Contemporánea y el 1º Foro de Cine Argentino. Desde 1988 hasta 2001 se desempeñó como Asesora Literaria de la Fundación Noble-Clarín, organizó XIII Encuentros de Escritores R. Noble, y editó los “Cuadernos de Narrativa Argentina”.


Fuente: Telam.

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