ESPECTACULOS

Sala Ross, un espacio para el arte

En el 2007, la demanda teatral en Tucumán y la cuenta pendiente, de concretar un sueño ,que quedo de herencia en los genes de una familia, hicieron que una casona vieja y abandonada de zona norte, hoy sea un espacio cultural cálido donde se puede consumir y generar arte, sin límites de edad.

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Viviana Perea es licenciada en teatro y  profesora en juegos teatrales.  Es una de las fundadoras y coordinadora de Sala Ross, un proyecto que surgió a partir de la necesidad de tener un espacio para  realizar las prácticas que requerían las materias de la carrera de teatro.


Junto a su pareja, Lucas,  descubrieron una casona vieja, un tanto descuidada en la que no sólo se podía hacer las prácticas sino que también podrían disfrutar de espectáculos realizados por talleres que ellos mismos produzcan.
La función  que inauguró el espacio el 8 de Marzo del 2007 fue  “Antes muerta que sencilla “, una obra que surgió en el 2006, donde actuaba la fundadora y actual coordinadora artística  de la sala, Vivi Perea .


“Ross” fue el apellido de la abuela de Viviana,  Ana María Ross, quien desde muy joven hacía radio teatro  con  obras salían a recorrer distintos puntos de Tucumán. Ella siempre le comentaba a su nieta como había sido su experiencia en las radios. Después, por cuestiones familiares, tuvo que abandonar su placer. Quedo rondando la pasión del  papel de “La Damita”,  el que la hizo viajar por su provincia. Fue la herencia que cargo  la madre de Viviana, y luego su hija.


Con Lucas,  que hoy es su marido,  hicieron crecer  la Sala.  Viviana está encargada de la parte artística y de la  gestión cultural, mientras que el,  Licenciado en comercialización, se encarga de la administración del lugar y  de conseguir los recursos para que este funcione. Fue todo un aprendizaje constante desde las instalaciones eléctricas hasta los espacios que fueron surgiendo a partir del paso a paso. Actualmente trabajan con el Instituto Nacional del Teatro.


En un comienzo, probaron hacer talleres de bailes, yoga, y después se dieron cuenta que era muy difícil la convivencia del baile con el teatro. Las tablas requieren de cierto silencio y concentración de  los actores .De ahí que  fueron priorizando lo que ya conocían y podían hacerse cargo.


“Queríamos que la gente consuma arte, cuidamos nuestro espacio, nuestra imagen. Lo que pretendemos con este espacio es poder vivir del arte, brindar un servicio a la comunidad, a aquellos que quieran hacer funciones o aprender. Contamos con una actividad intensa para poder vivir de esto”, afirmó Viviana.
La casona se inició en la gestión de capacitación con  un taller de teatro. De a poco se fueron agregando talleres y la cantidad de gente demanda la constante reinvención de espacios para el arte.


Hoy la Sala trabaja con producciones propias y con otras independientes, cuenta con dos salas, donde se pueden dar clases o hacer funciones, el camarín, una oficina, el baño, un estudio de música,  la biblioteca “María Teresa Montaldo” (que fue la inauguración más reciente,  en el 2013) , un patio interno, otro externo y una pequeña sala de entrada,  donde los asistentes pueden aguardar antes de ingresar a la función o a su taller, mientras contemplan alguna pequeña exposición local, sin servicio gastronómico.


Actualmente, dentro del teatro para niños,   mantienen dos talleres;  los talleres para adolescentes y para adultos, en ambas categorías, que capacitan a través de dos grupos.


Sala Ross es un centro cultural,  destinado a quienes enseñan, disfrutan y aprenden del teatro.  Desde el año pasado, tras la búsqueda de aval a los cursos que brindan, se constituyeron como una fundación.


“Queremos comenzar a trabajar mucho más en la fundación,  en conjunto con otras instituciones. Hay gente que necesita esa formalidad en lo que aprenden. Queremos mejorar en la calidad de lo que brindamos, que nuestros asistentes puedan disfrutar de lo que es hacer temporada, tener una obra en cartel”, concluyó la cofundadora de Sala Ross, Viviana Perea.


Lo que se viene….
La Sala cierra el año junto a la exposición final de sus alumnos, de distintas edades. El sábado 19 a la tarde será la muestra del taller de niños, por la noche será el turno de Esperando la Carroza, del taller de adolescentes. El domingo 20 serán las muestras de los talleres de monólogos y el lunes 21 será el turno de Sueño de una Noche de Verano. Todas son funciones de talleres. El martes 29, a modo de cierre del 2015 habrá una única función de 75 puñaladas, una obra de un actor tucumano, Martin Giner, con Sebastian Finkelstein y Andres Zelaya. Una obra con la que estuvieron trabajando una temporada.

Que quieren para más adelante
El año pasado se constituyeron como fundación para poder contar con el aval para ciertos cursos, fue una necesidad de obtener la personalidad jurídica. Queremos comenzar a trabajar mucho más en eso. Hay gente que necesita esa formalidad en lo que necesita aprender. Queremos poder trabajar en conjunto con otras instituciones. Queremos mejorar en la calidad de lo que brindamos, que nuestros asistentes puedan disfrutar de lo que es hacer temporada, tener una obra en cartel.


Sigue intacto el anhelo del día de mañana contar con un espacio propio, sin la necesidad  actual, de alquilar una casona.

“El teatro hoy en Tucumán cuenta con una actividad muy intensa, hay mucha gente que se acerca a querer ver y hacer teatro, antes habían dos personas que enseñaban .Hay mucha gente que da talleres e  impactan con buenas repercusiones. Uno aprende del teatro viendo y haciendo los espectáculos. Hoy tengo el agrado de coordinar todos los talleres y los mismos a su vez, trabajan con parejas pedagógicas, trabaja con Ignacio, Gonzalo Veliz,  Abril Olivera, Luqui Rojas, otro con Emanuel Rodriguez. Queremos seguir recreando espacios para el teatro”, comentó la coordinadora.


Por Noelia Albornoz.

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