OPINIÓN

Democracia y tarifazos, saber oir la voz del pueblo

No solo se nutre la democracia de decisiones representativas, sino también de participación activa de la ciudadanía.

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Por Juan Serra

 

Sabemos que el buen funcionamiento del sistema democrático no se agota en las elecciones sino que debe ser ejercido todos los días, tanto por los representantes elegidos como por los ciudadanos electores.

Un mejoramiento de la democracia requiere que ésta, además de representativa, decir que delegamos  responsabilidades en nuestros representantes, confiamos y nos vamos a dormir o que además seas esta democracia participativa, en la que también delegamos la responsabilidad  pero participamos peticionando y controlando los actos de gobierno.

Es un camino a construir sin duda que requiere compromiso de ambas partes: los que tienen que escuchar deben tener bien aceitado los oídos para poder saber cuáles son las verdaderas necesidades de su pueblo y los que tienen que peticionar y controlar deben expresar con claridad y organización los reclamos para encontrar una solución entre todos.
Una forma concreta de bajar a la tierra de los humanos a esta  “Democracia” es ver cómo la ejercemos en la vida diaria, en lo cotidiano, incluyéndola en todos los problemas concretos que nos afectan, como debemos hacer para plantearnos estos conflictos y cómo accionamos para resolvernos.

Los recientes aumentos en los servicios cotidianos, como ser el de luz, agua, gas, transporte, han sido considerados excesivos por la ciudadanía de todo el país;  En algunas provincias como Chubut y Santa Cruz  los propios gobiernos provinciales interpusieron amparos “ante los aumentos arbitrarios” y lograron así frenar la aplicación de los mismos; es decir que  en estas provincias representantes y representados entraron en sintonía para poder dar soluciones a una problemática concreta.

En nuestra provincia, que no es una isla, también se dejan oír las protestas de los usuarios domiciliarios y de las empresas.  Valga como pequeño ejemplo lo planteado por los panaderos que vieron multiplicada  sus facturas de consumo eléctrico entre 10 y 15 veces, debiendo trasladar esos costos a lso precios del pan de cada día.
Con lo anteriormente expuesto, se nos desprende la simple pregunta: ¿Nuestros representantes, están al tanto de este malestar y reclamo?

Seguramente que hay legisladores y dirigentes políticos y sociales que han tomado nota de las barreras que se han puesto para acceder a estos servicios básicos. Barreras que lisa y llanamente van a contra pelo de políticas inclusivas y ni qué decir del objetivo de “pobreza cero”.  Sería saludable para la democracia y el fortalecimiento de la confianza de los ciudadanos que nuestros representantes, tanto los que integran el poder ejecutivo como el legislativo, se hagan eco de la angustia familiar que estos tarifazos han provocado en la ciudadanía y hagan conocer qué se está haciendo o planeando hacer al respecto. Comunicar los actos y gestiones de gobierno es el primer paso para el fortalecimiento de la Democracia

Esta ecuación  no se trata de un reclamo antojadizo. Hasta el propio Durán Barba, asesor estrella del presidente Mauricio Macri, se asustó con las medidas de shock anunciadas por el Ministro de Energía Juan José Aranguren. Tuvo que convocar a todo la primera línea dirigencial del PRO para dar una capacitación sobre la necesidad estratégica del “gradualismo”, es decir ir aumentando de apoco los servicios de acorde a como aumente el salario;  ya que si no lo aplicamos dijo,:“nos tendremos que ir nadando a Montevideo”.

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