OPINIÓN

Los refranes populares esconden mensajes que pueden dañarnos como sociedad.

Un pequeño análisis de todas aquellas cuestiones sociales que los refranes vienen a imponer en nuestras vidas.

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En una primera aproximación a esta temática, podemos decir que el abordaje de los refranes populares vienen cargados de una gran significación de prejuicios, que no son otra cosa que sentenciar sin juicio previo, porque al juicio que "ya lo hizo otro anteriormente" y solo se lo repite pasivamente sin ejercer un criterio propio.

No solo de pre-juicios, vienen cargados la mayoría de los refranes populares, también vienen a indicar muchos estereotipos sociales que mantenemos como verdades reveladas y que se transmiten de generación en generación, las que nos llevan a operar sobre nuestra realidad de manera inadecuada y muchas veces dolorosas para el prójimo.
Con la utilización repetitiva sin pensar lo que decimos de estos refranes, generamos  y manejamos desde el prejuicio a nuestras vidas cotidianas aceptando ciertos discursos como tales, repitiendo sin una comprensión o algún tipo de análisis más exhaustivo lo que estamos por decir, sin medir que consecuencias pueden generar estos en nuestra construcción psíquica como individuos o como sociedad, y también sin calcular ni dimensionar sus consecuencias generacionales históricas.

Refranes tales como aquellos que están incorporados al diario andar de nuestro trajín, los usamos para describir situaciones en particular, y no son otra cosa que dispositivos políticos para determinar nuestra percepción de ver al mundo, para decirnos como debemos actuar antes determinadas situaciones, como mirar al otro y sobre todo sembrar una semilla anticrítica en nuestra conciencia social.

Algunos ejemplo son bastantes claros para entender de lo que estamos hablando,: “los trapos sucios se lavan en casa”, “en boca cerrada no entran moscas”, “dime con quién andas y te diré como eres”, árbol que crece torcido es imposible que se lo enderece… solo por nombrar algunos.

La mayoría de los refranes generan estigmatizaciones, discriminaciones y divisiones del entramado social en el que todo estamos inmersos, para naturalizar como “normales” conceptos que no están bien y que atentan contra el otro o contra una sana construcción social.

¿Qué nos  transmiten los refranes?
Hay refranes que vienen a dar cuenta de situaciones familiares estereotipadas, como ese que reza; “los trapos sucios se lavan en casa” dejando claramente entrever que en esta sociedad lo más conveniente es guardar las apariencias familiares, que la sociedad no debe saber que está pasando dentro de las cuatro paredes de una vivienda, escondiendo violencia de géneros, algún tipo de adiciones o cualquier otro problema que la sociedad no deba enterarse para seguir siendo una familia modelo, que no necesita del otro.

“dime con quién andas y te diré quien eres”, este es otro refrán que acude al llamado discriminatorio que una sociedad hace hacia sus integrantes, dejando de lado la posibilidad de construir significados o conocimientos con el distinto, con el diferente, reforzando preceptos tales como: el que una manzana pudre al resto y no el precepto de : que entre todos podemos ayudarnos a florecer como personas.

“en boca cerrada no entran moscas” ¿qué mejor ejemplo de pasividad que este mandato popular? Creeríamos que muy pocos, ya que en este se puede apreciar claramente la intención de crear sujetos mudos en el preguntar, en el criticar, en el protestar…seguramente habrá casos muy directos como estos a tener en cuenta.

Para finalizar podemos sugerir que sería muy saludable  tomar cada refrán social que conocemos, y empezar a pensarlos diferentes, preguntarnos cómo fue su posible génesis, y desmitificar sus significaciones, para poder desnaturalizar todos esos dichos, que solo fijan ideas equivocadas de la realidad, generar una actitud activa de critica que pueda dar un nuevo aprendizaje hacia las nuevas generaciones para que no sean repetidores pasivos de refranes prejuiciosos, para que los mitos ( como ser el del perro familiar)  que alguna vez intentaron hacer carne en la sociedad se rompan en mil pedazos, liberándonos de las mentiras y de las dominaciones culturales que quieren dominarnos.

Nota Editorial.

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