OPINIÓN

Una PASO adelante y dos pasos atrás.

Las PASO fortalecen la Democracia. La concentración de los medios y la represión a ciudadanos que perdieron su trabajo la debilitan

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Los argentinos hemos decidido vivir en Democracia. Tiene sus problemas, nadie lo duda, pero hasta hoy es el mejor sistema político. Para quién no lo crea que consulte a los que vivieron durante la última sangrienta dictadura cívico-militar (1976-1982).

Mientras haya Democracia hay esperanzas para todos aquellos que no la están pasando bien. Claro que no hay que dormirse en los laureles ni pecar de ingenuos: hay argentinos que sueñan, desean, y hacen lo posible para volver 100 años atrás la historia.

Vivir en Democracia también es ocuparse de mejorarla: “democratizar la democracia”, le llaman algunos pensadores. Es un camino sin fin, con desafíos y aprendizajes.

Hoy sabemos que no alcanza con la Democracia política, también son necesaria la democracia económica, la de género, la de ideas, la de información, y otras que van apareciendo a medida que el mundo se hace más complejo.

Por sobre todas las cosas la Democracia es participación, es quitarle poder a todos aquellos iluminados que quieren decidir por nosotros y, nosotros, animarnos a decidir. Animarnos a construir mecanismos de mayor participación de los ciudadanos, donde podamos plantear nuestras necesidades, proponer soluciones y controlar los resultados. Es el camino hacia una democracia más participativa.

En ese camino esta semana hemos dado un paso adelante y dos pasos atrás.

El paso adelante. La convocatoria para las elecciones del 13 de agosto, las PASO (Primarias, Abiertas, Obligatorias y Simultáneas), son un paso adelante. Permiten mayor participación de los ciudadanos, ya que podemos elegir quiénes serán los candidatos en cada partido o frente electoral que luego competirán en las elecciones generales. En términos futboleros, con las PASO elegimos quiénes serán los jugadores que saldrán a la cancha.

Los dos pasos atrás. Reprimir a trabajadores que defienden sus fuentes de trabajo, como ocurrió en Pepsico, y concentrar la información y la comunicación en una gran empresa, como es la fusión de Clarín con Telecom, no pueden mejorar la Democracia: concentración y represión no son alternativas democráticas.
El cierre de una fuente de trabajo no se soluciona con garrotes y gas pimienta.
La necesaria diversidad de ideas e información no se garantiza con un único comunicador.

Tampoco es casual que aquellos que quieren eliminar las PASO por considerarlo un gasto inútil sean los mismos que creen que los trabajadores son la causa de la pobreza.

En las elecciones primarias del 13 de agosto y en las generales del 22 de octubre tenemos una oportunidad de defender la democracia y, por ende, defendernos nosotros mismos.
No la desaprovechemos. Impidamos que nos obliguen a caminar para atrás.

Juan Serra para Agenda Uno

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