OPINIÓN

Un día de utopía con la alegría al poder

El movimiento feminista va en busca de la utopía apuntando al centro de gravedad del poder mundial colonial conservador

Responsive image
Share on Google+




La utopía está allá. A veces más lejos, a veces más cerca. Hacia ella caminamos, y en el caminar hay veces que la vivimos en carne propia por unas horas, por unos instantes, cuando el corazón, la felicidad, los sueños y las alegrías se amasan para leudar hechos reales que luego serán recuerdos inolvidables. Inolvidables e imprescindibles para abonar la idea de que un mundo mejor es posible, de que nada está dicho para siempre, y de que aquello que “la historia tiene fin” fue, sin dudas, la mayor estupidez del siglo pasado.

Durante el Mayo francés de 1968 en París se vivió la utopía. Los estudiantes y los trabajadores disfrutaban de las barricadas y las grandes movilizaciones que cuestionaban el autoritarismo en las universidades y las miserias del sistema capitalista. Los grafitis de “La imaginación al poder”, “Ni esclavos ni robots” y “En una sociedad donde no hay aventuras la única aventura es cambiar la sociedad”, dejaron en la memoria mundial la huella de que hay sueños que en las calles se vuelven reales.

Ese mismo año del 68 el pueblo checoslovaco, en un heroico intento por humanizar el socialismo real, también se animó a vivir la utopía: demostraron que el socialismo podía convivir con la libertad y que la producción, además de estatal, podía ser auto-gestionada y de propiedad social. Ocho meses duró el sueño de aquella primavera hasta que los tanques soviéticos entraron en Praga para sofocarla y recordarles a los checos que el colonialismo seguía vivo. “¡Lenin despierta, todos se han vuelto locos!”, era el grito de los checos intentando detener aquel desatino autoritario.

Pasaron 50 años y en muchas calles del planeta Tierra se revivió la utopía.

Cientos de miles, millones de sonrisas y cánticos festivos desfilaron por América Latina y el mundo este 8 de marzo cuando las mujeres salieron a festejar un día de lucha y reclamos.

En Tucumán los bombos y redoblantes, las banderas y pancartas, los pañuelos y pelucas verdes, y los rostros y  máscaras moradas, y todo, pero todo, fue una explosión de alegría y disfrute de quienes ya vislumbran el poder del encuentro colectivo para defender derechos adquiridos, conquistar otros, y perforar la cubierta que enmascara las verdaderas causas de un mundo desigual: un mundo con un modo de vida racista, machista y patriarcal, que establece jerarquías por sexo, color, origen o religión; que discrimina entre desarrollados y sub-desarrollados, entre aptos e ineptos, entre cultos y bárbaros, entre superiores e inferiores, entre varón o mujer. Y en función de ese núcleo duro de sentido común discriminatorio  organiza la producción capitalista repartiendo tareas, funciones y premios y castigos.

A ese núcleo duro cuestionaron las mujeres con su lucha feminista, una lucha que va descolonizando saberes, desobedeciendo mandatos presentados como naturales y que, por supuesto, no cayeron del cielo sino fueron impuestos por el sentido común machista transmitido en cientos de discursos, tratados de sociología, manuales de religión, medicina oscurantista y educación formal y familiar.

Fue lindo este 8 de marzo cuando las mujeres tucumanas de todas partes, de todas las clases y de todas las edades convirtieron el recorrido desde Plaza Urquiza a Plaza Independencia en la utopía misma, en el disfrute emocional de que construir poder y tomar las riendas es posible. Y que solo requiere animarse a desatar lo que el sentido común naturaliza como dado para siempre.

Quienes vivieron el Tucumanazo, la primavera del Camporismo en el 73 o la primera aparición de Néstor en la Plaza de Mayo saben de qué estamos hablando.

Bienvenido el tsunami feminista. Bienvenido un día de utopía. Bienvenido este aire fresco que comienza a recorrer un planeta donde el calentamiento global neo-conservador pretende chamuscar todos los derechos que pueden hacernos más libres, iguales y solidarios.

Juan Serra para Agenda Uno.

www.agendauno.com.ar - info@agendauno.com.ar
San Martin 623 – 2do. Piso – Ofic. 1 - Tel 422-0217
San Miguel de Tucumán - Tucumán, Argentina - C.P. 4000