OPINIÓN

La Política y la Economía factores determinantes de nuestra calidad de vida

¿Sabemos quién se lleva la vida que nos quitan los exorbitantes aumentos en los servicios públicos?

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Por Juan Serra, para Agenda Uno.


Para los seres vivientes la vida es el principio y fin de todo. Para nosotros, los vivientes humanos, mucho más.

La vida antecede a la política y a la economía, que son precisamente disciplinas creadas para mejorar la vida. También antecede a la Ciencia, a la Tecnología y a todos los saberes, acciones y construcciones sociales que han sido pensados por la humanidad para sobrevivir de la mejor manera posible.

“Toda utopía, aun social, económica y política, es como un retorno al origen: un querer vivir en la seguridad, el alimento, la plena realización del feto en el útero materno”, nos recuerda el filósofo argentino Enrique Dussel para señalar al cuidado de la vida como la principal actividad comunitaria.

Sin duda que todos los ciudadanos tienen una responsabilidad originaria en cuidar la vida, y sobre todo la vida propia. También la responsabilidad  de rebelarse cuando la misma es atacada.

Y cuidar la vida o defenderla es una lucha permanente entre la vida y la muerte. Por ello se vuelve necesario poder discernir qué cuestiones de la vida cotidiana afirman o aumentan la vida, y cuáles nos quitan vida y nos acercan a la muerte.
Esto que parece tan simple, la mayoría de las veces está oculto y nos lleva a enfrascamos en interminables análisis, disputas, controversias, empatías y antipatías que sacan del centro de gravedad el tema de la vida. Se discute sobre teorías, modelos, leyes, reglamentos, etc., pero y de la vida, ¿qué?

Por ejemplo, este tremendo aumento de la energía eléctrica y de otros servicios, ¿nos da o nos quita vida?  ¿Queremos energía para que la heladera conserve nuestros alimentos y nos de vida, o energía para que nos quite una parte importante de los ingresos y con ello la posibilidad de comprar alimentos que nos den vida? ¿Acaso no aportamos entre todos para que las universidades y centros del conocimiento estudien cómo mejorar la vida? ¿En qué momento estos servicios públicos dejaron de ser servicios para un mejor vivir y se transformaron en servicios para quitarnos vida? ¿Quién decidió eso? ¿Por qué?

Y seguramente algún lector más curioso podrá preguntarse: ¿a dónde va la vida que nos están quitando? ¿Quiénes son los apropiadores de la vida de los ciudadanos? ¿No estará pasando lo mismo cuando la inflación le gana a los salarios, o cuando hay un salario mal pago, una jubilación miserable o un medicamento inalcanzable? ¿Acaso con estas disposiciones no nos están robando vida?

Si trasladamos este análisis para compararlo con lo que nos proponen a diario dirigentes, políticos, economistas, gestores del estado, etc., podremos derribar varios muros de engaños y mentiras. Si usamos a la vida como criterio de verdad, podremos ver qué cosas nos dan o nos quitan vida. 

Se trata entonces de hacernos preguntas ante tantos mensajes confusos. Se trata de darle más importancia a lo que NOS PASA, y menos importancia a lo QUE PASA. O como sugieren algunos indisciplinados, “creerle más a la heladera que a la tele”, porque lo primero a cuidar en la vida es una buena y equilibrada alimentación.

¿Qué hacer entonces cuando se convierte a cada uno de esos bienes y servicios esenciales para la vida en negocios donde solo interesa el lucro a costa de muchas vidas? ¿Entregamos nuestras vidas sin decir ni mu? ¿Seguimos creyendo que la política y la economía no tienen nada que ver con la vida? ¿Depositaremos nuestras vidas en empresas extranjeras que no nos conocen, dirigidas por gerentes que ni siquiera sabemos en qué idiomas hablan? O nos rebelamos para exigir a nuestros representantes que abandonen esta política de quitarnos vida.

Sabido es que la voluntad de los pueblos se manifiesta en voluntad de vida, y que hay muchos ejemplos históricos de pueblos que desaparecieron porque perdieron su voluntad de vida.

Los argentinos tenemos la pelota, porque la verdad que ya no se trata “de la bolsa o la vida”. Ahora vienen por la bolsa y por la vida.

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