OPINIÓN

Llegó el Fondo Monetario, y ahora… ¿quién podrá salvarnos?

El precipicio tan temido llegó antes de lo esperado y el gobierno de Cambiemos llama al FMI para el empujoncito final hacia el fondo.

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Juan Serra para Agenda Uno.

 

La mente crea la realidad, no hay dudas.

Para muchos compatriotas lo que ayer era un bosque de flores hoy es un precipicio lleno de monstruos horribles. En un santiamén, durante el mes de mayo todo cambió en nuestro país: el engaño, la mentira y la pos-verdad se fueron por las cloacas. El país de los globos, la alegría y el mejor equipo de los últimos cincuenta años tiene ahora un tufillo a castillo del Conde Drácula, con abundantes pasillos de temor, malestar y desconfianza.

Los argentinos eligieron en 2015 cambiar de gobierno. Y la palabra cambio fue tan emblemática que la alianza triunfante se llamó Cambiemos.

¿Había que cambiar? Si, había que cambiar. Poco o mucho, para adelante o para atrás, lo cierto es que había que cambiar. Hasta los que no votaron a Cambiemos pensaban que había que cambiar. Pero también había que conservar y cuidar todo lo bueno que ya se tenía: conservación y cambio, tal como transcurre la vida.

El Macrismo llegó a la Casa Rosada y aplicó la primera tesis del “buen gobernante”: culpó de todos los males al gobierno saliente. Pero además agregó dos consignas: que se “habían robado todo” y que “los argentinos pobres y de clase media habían disfrutado una fiesta que no les correspondía”. De modo encubierto se pretendió instalar en el sentido común de los argentinos que la política es mala palabra, que “todos los políticos son ladrones” y que “este país no da para que todos vivan bien”.

Hoy ya no importa cuántos creyeron o no creyeron ese diagnóstico. Han pasado dos años y medio y es tiempo de mirar dónde estamos, que hablen los hechos en lugar de los relatos: aumentó la pobreza, aumentó la indigencia, aumentó la desocupación, aumentó la inflación, aumentó el déficit fiscal, aumentó el endeudamiento externo, aumentó la fuga de capitales y aumentaron las ganancias de las grandes empresas y el sector financiero. Mirando esos índices aportados por el INDEC no queda otra que coincidir con el Presidente Mauricio Macri: “estamos creciendo”, ya que todos los índices del mal han crecido.

Pero si ante un exceso de cautela desconfiáramos de todos los índices, tanto de los oficialistas como de los opositores, deberíamos preguntarnos por qué la sensación o percepción de la mayoría de los argentinos es que mañana estaremos peor que hoy. ¿Por qué sentimos que nos estamos empobreciendo? ¿Sera una ilusión? Y, sobre todo, preguntarnos ¿quién se lleva lo que nos están quitando?

Cuando aumenta el dólar, los precios, las tarifas, y cuando bajan las jubilaciones y los salarios, ¿Quién gana? ¿Quién pierde? La decisión de quien debe ganar y quien debe perder es una decisión política, no viene del cielo. Los gobernantes eligen y deciden qué hacer, luego pondrán al frente de la gestión a quienes mejor cumplan con ese objetivo. Todo muy simple, aunque nos llenen la cabeza de relatos fantásticos.
Si el actual gobierno decide dar el manejo de la economía a los banqueros o dueños de fondos de inversión; dar el manejo de la energía a los dueños de las empresas eléctricas; dar el manejo de la agricultura al presidente de la Sociedad Rural, y así sucesivamente…¿no está claro quiénes son los ganadores y quiénes los perdedores?

Simples respuestas para simples preguntas. Simples respuestas que nos harán ver con claridad si tal o cual alianza política gobierna para todos o para unos pocos.  Y después podremos hacernos la pregunta del título de la nota: ¿Quién podrá salvarnos?

Elija Ud. lector quién podrá salvarnos, el escriba solo lo ayuda diciendo que difícilmente nos salve quién nos empobrece y ataca.

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