OPINIÓN

Acordar precios y salarios, es abandonar el pensamiento unico y unir nuestras necesidades en comun.

Ante una inflación anual que rondará el 45% urge la convocatoria a nuevas paritarias que contemplen acuerdos no solo salarios sino también de precios

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Por Juan Serra, para Agenda Uno.

Parece la historia de nunca acabar. Otra vez los precios le ganan a los salarios y, ahora sí, por goleada: se prevé una inflación anual superior al 45% y los salarios, como máximo, se actualizaron en un 25%. ¿No será tiempo de pensar algo más novedoso y sustentable para que el poder adquisitivo de los trabajadores no esté siempre defendiéndose a los hondazos? ¿Qué hacer cuando los salarios suben el 25% como máximo y los precios suben el doble?

El discurso único
Para el gobierno del Presidente Macri no se puede hacer nada. Quiere imponer a toda costa la idea de que no hay otra salida posible para la actual crisis económica que el ajuste, la recesión y el empobrecimiento de gran parte de la sociedad argentina.

Por todos los medios, y para que lo discutan y lo visibilicen tanto oficialistas como opositores, la vedette del mensaje debe ser el ajuste, y se lo debe naturalizar como mandato divino, como la tormenta inevitable.
Se trata del discurso único, con una única salida, cueste el sacrificio que cueste, y si hay que perder derechos y dignidad debe hacerse como una necesidad irreversible, y con la culpa para los perdedores de haber vivido en un país de fantasía que no les correspondía ni merecían.

Y ese necesario transitar por el “único camino posible” hay que hacerlo arriba de una tanqueta, porque la alianza Cambiemos debe ir destruyendo a su paso todo lo que pueda oponerse o presentar una alternativa distinta: léase peronismo, populismo, sindicalismo, derechos, movimientos sociales.

Ese es el mensaje de todos los días. Ahí apuntan todas las noticias, eso se debate en todas las mesas de opinión: hay un solo camino de penitencia hacia el cielo, todo lo demás es diabólico y corrupto. Y los dueños del país, los que nunca pierden, mediante un impresionante aparato mediático intentan convencer, sobre todo a los sectores medios, que los argentinos pobres son el primer responsable de la crisis, y que ellos, si así no lo entienden, también lo serán: “la Patria necesita que los ciudadanos hagan un voto de pobreza por los pecados populistas cometidos”. Único camino, y encima: largo y sinuoso

Hay otros caminos

¿Acaso hay un solo camino? ¿Tendrá razón el Presidente? Acaso, como dicen los jóvenes, ¿nos chuparemos ese caramelo?

Claro que hay otro camino y empieza por nuestras cabezas: “el futuro está en la mente”. Empieza por tirar abajo las ideas del discurso único, empieza por saber y difundir que hay otras propuestas posibles, que es una gran mentira decir que el ajuste es el único camino”. Hay que salir de la trampa de hablar solo del ajuste: hay que hablar de los caminos alternativos, de las propuestas, de lo que necesitamos hoy para llegar al 2019 con las menores heridas posibles.

Y para eso se debe convocar a un acuerdo de precios y salarios con el compromiso de recuperar el poder adquisitivo de los salarios y congelar los precios. Hay que detener la calesita siniestra de volver siempre a lo mismo. No tiene sentido sellar un acuerdo de salarios si al otro día, o un día antes, los precios aumentan mucho más.
Desajustar es la consigna para ya. Recuperar el poder adquisitivo de salarios, jubilaciones y planes sociales. Aflojar la cincha para que se recupere el mercado interno.

¿De dónde saldrá el dinero para reactivar la economía?

Aquí también debemos abandonar el pensamiento único impuesto por el neo-liberalismo acerca del déficit fiscal. El Estado puede imprimir dinero para reactivar la economía, tiene la capacidad de crear déficits en algunos lugares para desarrollar y obtener superávits en otros.

Si los bancos crean dinero de los créditos, o de la nada, ¿porqué aceptar lo que ellos hacen y no aceptar que lo haga el gobierno? ¿Acaso los bancos y la timba financiera no crean dinero sin ningún vínculo con la producción o consumo?
No podemos quedar atados a que solo se recaude con impuestos o haya que pedir prestado al extranjero, el gobierno tiene la potestad de emitir moneda para activar el desarrollo, cuenta con el monopolio de la emisión de moneda a través de su Banco Central para financiar cualquier proyecto. ¿Porqué no hacerlo entonces? ¿Quiénes nos hicieron creer que esto está mal, que crea inflación, que va contra la teoría del gurú  tal o cual, que bla, bla, bla?

Hasta nos hacen creer que para construir un puente hay que pedir préstamo al exterior, o sea dólares. Pero si los gastos del puente lo pagamos en pesos, ¿para qué los dólares? En todos los casos los dólares deben ser cambiados a pesos, y si el Banco ya tiene los pesos, ¿para qué pedimos si ya los tenemos?; y si el banco no tiene los pesos deberá imprimirlos, y si debe imprimirlos, ¿para qué pedir dólares, porqué no los imprime directamente?

A ver, adivinen…
Pues bien, este es el pensamiento único que hay que superar y dar vuelta la cabeza, caso contrario seguiremos pensando con las ideas que nos imponen los que ya ganaron y quieren que todo quede como está.

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