OPINIÓN

¿El mundo que vivimos es nuestro o tiene sus propios dueños?

Quienes son los duenos del munod; se Pregunta Juan Serra en su columna de opinión.

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Por Juan Serra, para Agenda UNO.

Un comerciante dueño de un negocio o una familia dueña de una vivienda buscarán cuidar y proteger aquello que es de su propiedad individual. Suena lógico y de sentido común: cuidan lo que les pertenece. Lo mismo podríamos decir de un país cuando cuida sus fronteras.

¿Qué diríamos de una nación que despliega alrededor de 12 flotas y 600 bases militares para tener presencia bélica en 177 países de un planeta que, según las Naciones Unidas, cuenta con 195 naciones? Diríamos que semejante despliegue de fuerzas militares se justifica porque quieren cuidar algo que les pertenece, algo de lo que se sienten dueños. 

Es indudable entonces que hay naciones que se sienten dueñas de otras, y no importa si es por derecha o por izquierda; no importa si se respetan tratados internacionales o se los ignora: se sienten dueñas y punto. La justificación será lo de menos, y puede venir antes o después. Claro que en las naciones algunas personas mandan, y se sienten dueños de ellas.

¿Y de qué se sienten dueños?  Pueden sentirse dueños de un recurso económico, de un territorio, del mar, o de una forma de entender el mundo y su destino. Pueden sentirse dueños de la verdad y de la razón, creer que profesan la única religión válida y que pertenecen a la única raza digna. También se sienten dueños del trabajo de otros, y cuando alguien no les obedece son dueños de sus vidas. Pareciera que con tanta dueñitud y desprecio, al resto del mundo solo queda servirlos .

¿Será todo esto cierto? La ingenuidad popular, la del hombre de a pié, no acepta ni cree fácilmente que el mundo tenga dueños, más bien sospecha que hablar de “dueños” es fantasear sobre teorías conspirativas inventadas por algunos que tildan de malos demonios a sus adversarios.

Pero pensemos mal. Aceptemos la hipótesis de que el mundo tiene dueños. ¿Cómo lograrían los dueños adueñarse de un mundo tan complejo y diverso, con tanta gente y tantas culturas? Tendrían que construir una estructura de mando piramidal y contratar cientos de gerentes, miles de capataces y contar con organizaciones públicas-abiertas-impecables-jerárquicas que vigilen el cumplimiento de sus deseos, como Naciones Unidas (ONU), Organización de Estados Americanos (OEA), Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM), Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Reserva Federal de EE UU (FED), Organización Mundial de Comercio (OMC), G-20, Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), Tribunal Penal Internacional, Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), OCDE, INTERPOL, OPEP, y muchas más que puedan inmiscuirse en todos los aspectos de la vida.

En la parte alta de la pirámide, comandando estas organizaciones públicas debería haber otras más secretas, de menor exposición, que avisen de su existencia pero no lo que allí se trate, como el Grupo Bilderberg , La Secta Skull and Bones , El Bohemian Club , Los Iluminatis  , La Comisión Trilateral, La Masonería y otros. Y en la punta de la pirámide el secreto total, donde nadie pueda saber quiénes son, dónde y cuándo se reúnen y menos aún lo que tratan. Los verdaderos dueños siempre están ocultos, solo se lo conoce por la implementación y las consecuencias de sus acciones.
El combo debería cerrarse con el mayor control posible de los medios de comunicación para que la manipulación mediática haga creer que todos somos libres.

Esto no significaría que las pujas, diferencia y disputas entre dueños estén ausentes. Debería haberlas, pero todas se resuelverían en la Mesa de Arena de Los Dueños.

Llegando al final la pregunta del millón.  ¿Para qué harían todo esto los dueños?
Y la respuesta obvia: para seguir siéndolo.

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