OPINIÓN

¿Que hacemos con la Tercera Edad?

A los dueños del mundo no les importan los viejos y mandan al FMI para hacer el trabajo sucio

Responsive image
Share on Google+




Por Juan Serra para Agenda Uno

A los dueños del mundo no les importan los viejos, ellos no necesitan de la jubilación.

En realidad solo les importa ganar más dinero y tener más poder. Sueñan y se ocupan para lograr un mundo sin viejos, sin ancianos sabios, sin abuelos. Se preocupan y ocupan de ver cómo pueden transformar en dinero para sus bolsillos las horas de vida de la gente; cómo extraer valor de otros cuerpos y no pagarlo, o pagarlo poco: los dueños del mundo son expertos en vampirizar la vida de otros. Buscan decretar la obsolescencia programada de la vida ajena.

Suena terrible pero es así. Suena terrible que otros humanos quieran robar vida a otros humanos: ese parece ser el mandato de la modernidad-individualista-competitiva-vale todo-capitalista. Y no hace falta que veamos películas de Dráculas, Zombis o extraños bichos que chupan sangre. La realidad, que siempre supera a la ficción, muestra a los representantes de los dueños (porque ellos no se muestran nunca) andando por todo el mundo con sus colmillos insaciables. Solo necesitamos unos segundos de agudeza y reflexión para verlos, y seguramente aparecerá la sigla FMI (Fondo Monetario Internacional) con los socios nativos de siempre, tratando de engañarnos con palabras difíciles como “reformas estructurales, equilibrios fiscales, ajustes jubilatorios”, etc., que en tucumano básico significan “los viejos al precipicio”.

¡Los viejos al precipicio! Esa es la sensibilidad social que los dueños del mundo quieren imponer. Y claro, un viejo ya casi sin sangre productiva no les sirve. Menos aún si son viejos que acumulan sabiduría, palabra diabólica para los vampiros del dinero.

Miles de años llevaron a la humanidad saltar a un nivel de conciencia superior valorando y escuchando a los ancianos sabios y a la madre tierra. Pero llegó La Niña, La Pinta y la Santa María, con esos nombres tan dulces, a decirnos que la ciencia moderna no necesita ni viejos ni sabios. Y lo peor de todo es que algunos compatriotas lo creyeron y aún lo creen, y hasta se animan a decir que “con los viejos los números no cierran”. Don Darwin, el del triunfo del más fuerte, estaría chocho: ya no basta con tirar las mujeres a la hoguera, ahora hay que sumar a los viejos, niños, enfermos y discapacitados.

¿Acaso es ese el mundo que queremos? ¿No estaremos escupiendo para arriba? Porque si lo que preocupa es el “costo”, seguramente después de los viejos vienen los niños, las escuelas y los hospitales, y así hasta que “los números queden conformes”. Los números de los dueños, claro.

Hay otro camino. No nos dejemos llenar la cabeza con la idea del sálvese quién pueda. Hagamos virtuoso lo tramposo. Respetemos el equilibrio de un universo donde nada ni nadie sobra y donde todos estamos llamados a conformar una red que fortalezca la empatía y el buen vivir en comunidad.
Se trata simplemente de cambiar el enfoque paternalista por un enfoque participativo, donde los beneficiarios de derechos en vez de ser receptores pasivos sean colaboradores activos. Son infinitas las tareas que pueden hacer los viejos para mejorarnos la calidad de vida a todos: enseñar ajedrez u otros saberes a niños y adolescentes en los clubes de barrio, tareas de seguridad vial y cuidado en las escuelas, cuidado y atención de juegos y huertas en las plazas, colaborar con el Programa de lucha contra el hambre, etc.. Se trata de integrarlos al sistema productivo entendiendo por tal no solo la fabricación de productos sino también todas las actividades culturales, educativas, de cuidado, y de recreación que lo hacen posible.

La consigna es solidaridad con los viejos, no sea cosa que por hacer que cierre la planilla Excel después no podamos dormir de noche.

 

Estrategias de Compra Y venta

www.agendauno.com.ar - info@agendauno.com.ar
San Martin 623 – 2do. Piso – Ofic. 1 - Tel 422-0217
San Miguel de Tucumán - Tucumán, Argentina - C.P. 4000