ESPECTACULOS

El proceso de ruptura de montoneros con Perón

La lealtad. Los Montoneros que se quedaron con Perón aborda los hechos que convergieron en la ruptura de la organización política Montoneros con su líder.

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Ofrece una mirada crítica de ese violento momento político, al tiempo que cuestiona y desecha la filiación "nazi fascista" que le endilgaron a Perón desde "la izquierda y la derecha", según sus autores.


El libro, escrito por Aldo Duzdevich, Norberto Raffoul y Rodolfo Beltramini, abarca desde los bombardeos a Plaza de Mayo a la muerte de Perón, pasando por la resistencia, el regreso desde el exilio de Perón; los grupos políticos que integraron el peronismo, sus conflictos y la ruptura de quienes acordaron en el 73 dar un paso al costado en la lucha armada, lo que llevó a conformar la JP Lealtad y Montoneros Soldados de Perón, luego del asesinato de Rucci.    La lealtad, de editorial Sudamericana, reúne más de 50 entrevistas de quienes vivieron esos años desde un "enfoque crítico", alejado del "ángulo de la izquierda o liberal, desde la derecha", sostiene en diálogo con Télam Duzdevich, quien integró la JP Lealtad y fue diputado nacional por la provincia de Neuquén.

   ¿Qué ideas consideraron necesario replantear al escribir este libro?

Uno de los paradigmas planteados en los 70 es que fuimos los jóvenes de la organización Montoneros los que luchamos para traer a Perón. Esto es una verdad relativa: la lucha de la Juventud Peronista y Montoneros es una lucha que se desarrolla a partir de 1970-71 hasta la apertura electoral; pero previo a eso hubo 16 años de lucha, de resistencia donde intervinieron los trabajadores y los sindicatos, que tuvieron una especial participación y muchos sufrieron la cárcel. Para nosotros es importante contextualizar esto y darle a cada grupo generacional y político su justa ubicación, porque es cierto que este grupo participó y fue muy importante, pero no fue el único.   En este proceso ¿cuál fue el rol que cumplió Perón? Perón desde Madrid fue un conductor estratégico de la resistencia y explicamos en el libro todos los pasos que fue dando para que se levante la proscripción del peronismo y retomar el poder.    En el 73 la dictadura permite elecciones, pero no que Perón sea presidente, entonces se propone la fórmula Cámpora-Solano Lima como una salida intermedia. Perón decía entonces: nos interesa que se levante la proscripción, que vuelva la democracia, y se den elecciones el 11 de marzo del 73.   Cuando vamos a asumir el gobierno el 25 de mayo se empieza a plantear dentro de Montoneros y de organizaciones armadas como la Juventud Peronista (JP), la UES, la Juventud de Trabajadores Peronistas (JTP) si asumimos los espacios institucionales para empezar a trabajar como funcionarios de gobierno en democracia o seguimos con el planteo de la lucha armada.

   ¿Qué resolución tuvo este planteo?

La discusión se profundiza a lo largo de esos años en Montoneros, donde hay un giro político ideológico con el comienzo de un proceso de fusión con la Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) que venían del marxismo, y estaban muy formadas en el materialismo dialéctico que influyó en los Montoneros con la idea de crear una vanguardia revolucionaria para conducir al proletariado a la revolución socialista.   Esta idea de constituir una vanguardia que llevara al socialismo no era lo que el pueblo peronista esperaba ni lo que Perón quería, por lo que inevitablemente hubo un camino hacia el choque entre lo que pensaba la cúpula de la organización y lo que pensaba Perón como conductor.  

  ¿Esta diferencia a qué lleva entre Montoneros y Perón?

Esta situación hace eclosión con el asesinato de Rucci que desconcierta a la militancia montonera, no tanto porque hubiera una devoción por Rucci, si no por lo que le significó a Perón: a dos días de haber ganado una elección con el 62 por ciento de los votos era como dinamitar el proceso que se estaba iniciando. El 6 de septiembre, 19 días antes del asesinato de Rucci, cuando el operativo militar para matarlo evidentemente estaba en marcha, Perón recibe a (Roberto) Quieto y (Mario) Firmenich -dirigentes de Montoneros- en Gaspar Campos. Durante tres horas los convoca a dialogar como compañeros de un mismo proyecto y les pide que organicen una gran reunión de juventud para hacer una elección interna dentro de la JP. Ese era el trato que Perón tenía con Montoneros días antes de que le maten a Rucci.   El asesinato significó una conducta mafiosa con un Perón que no tenía una actitud crítica o censurable. Y muchos dicen "después de eso Perón nos tiró por la cabeza la represión", lo cual es mentira, porque después de la muerte de Rucci, Perón sigue recibiendo cinco veces más a la dirigencia de JP hasta el día de su fallecimiento. Inclusive pasado el primero de mayo, en ese desencuentro en la plaza, Perón sigue haciendo gestos para reincorporarlos y dialogar con ellos y decirles: muchachos déjense de joder, la situación internacional está muy complicada, no podemos seguir tirando de la soga, hay que tratar de unir el frente interno, hay que parar con la guerrilla. Entonces Perón quería frenar, reconducir, pacificar el país.  

¿Cómo reaccionó la militancia ante el asesinato de Rucci?

Cuando nos enteramos dijimos "esto es un acto de la CIA", el peor enemigo que puede tener la revolución, y sin embargo a las horas o a los pocos días las conducciones empiezan a decir "fuimos nosotros". Esto genera un gran desconcierto interno y va profundizando la discusión entre aquellos sectores tanto de Montoneros, como de cuadros de superficie de la JP, peronistas que no querían ser llevados a un enfrentamiento violento contra la conducción de Perón. Y eso es lo que de alguna manera la conducción montonera dirige: ir hacia el enfrentamiento con Perón.  

¿Qué piensa de los que dicen que Perón era de derecha?

Muy pocos saben que el gobierno socialista de Allende, en Chile, no había restablecido las relaciones económicas con Cuba y Perón sí lo hace. En enero del 74, Fidel Castro se refiere en términos elogiosos al gobierno argentino cuando va Gelbard a visitar Cuba.   De pronto queda en el imaginario un Perón de derecha, volcado al fascismo, al sindicalismo lo cual no es cierto. Lamentablemente se ha montado esa idea, que es una idea errónea, que no es nueva, porque los liberales de izquierda y de derecha en 1945 marchaban juntos bajo el auspicio de la Embajada norteamericana diciendo que Perón era nazi fascista. Entonces en el 45 y ahora, en 2015, los hijos de esos personajes nos vuelven a contar la misma historia: Perón era nazi fascista.   Lo que buscan es matar el mito original, porque si para ellos Perón era nazi fascista los que le sigan en el peronismo también lo somos, como dicen Mirtha Legrand y Bonasso.  

¿Qué visión tiene hoy de la violencia con que se actuó en ese momento?

Tenemos que admitir que tuvimos una derrota que nos costó 30 mil desaparecidos, campos de concentración y 30 años de atraso en el proceso de liberación nacional. Es la tragedia más tremenda que tuvo nuestra generación y es necesario que hagamos una lectura crítica y autocrítica porque los muertos nos pesan, y les siguen pesando a la sociedad en una forma tremenda. 
Fuente: Telam.

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